Hombrecitos
Hombrecitos Obedeció Zampabollos, y los autores de la broma fueron chasqueados al ver que las sandías faltaban y que el dueño estaba muy tranquilo. A la hora de comer, después de servido el budín, lo comprendieron todo. Mary Ann, con gesto socarrón, se presentó llevando una gran sandía Silas la seguía, con otra; y Dan entró con la tercera; las colocaron ante Tommy, Emil y Ned, que eran los culpables, y sobre la cáscara de cada fruto leyeron esta dedicatoria: Con los cumplidos del cerdo. La risa fue general porque todos estaban enterados de lo ocurrido. Los delincuentes, avergonzados, acabaron por reírse también; partieron las sandías y las distribuyeron afirmando, entre la aprobación unánime, que Zampabollos les había dado una lección.
Dan, por su ausencia y por la lesión del pie, no tenía huerto; su trabajo fue ayudar a Silas a partir leña para Asia y limpiar de hierbajos las sendas y el jardín.