Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Después de recoger las hojas del maíz, llevó muchas carretillas de leña menuda al cobertizo, y ganó otro dólar. Luego, bajo la dirección de Franz, trabajando de noche, aprendió a encuadernar los libros de la escuela, y consiguió reunir más fondos.

—Me gustaría llevar a casa los tres dólares ahorrados; así verá mamá que cumplo la voluntad de mi padre —insinuó el muchacho.

Efectivamente, fue a entregar a su madre el dinero que ganara trabajando. La madre lo recibió como si se tratara de un gran tesoro, y lo hubiera guardado intacto si el niño no le hubiese rogado que lo invirtiera en adquirir alguna cosa útil para ella o sus hermanitos, que ingenuamente creía que estaban a su cuidado.

La idea de que ayudaba al sostenimiento de la familia lo complacía, y aunque a veces y por ratos se olvidaba de sus responsabilidades, se robustecía con el tiempo. Siempre decía «mi padre» con orgullosa satisfacción, y, con frecuencia, como el que ostenta un título de honor, solía exclamar:

—Ya no soy Medio-Brooke. ¡Ya soy John Brooke!

Y así, fortalecido por dignos propósitos y por legítimas esperanzas, aquel muchachito de diez años comenzaba bravamente a luchar en el mundo y entraba en posesión de su herencia: la memoria de su padre inteligente, amante y laborioso: ¡la herencia de un hombre honrado…!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker