Hombrecitos
Hombrecitos —Cuando sea mayor, deseo ser tenedor de libros como papá, y para ello necesito saber mucha aritmética para llevar los libros en la misma forma que él.
Otra vez le preguntó formalmente a su tÃa:
—¿Qué puede hacer un niño para ganar dinero…?
—¿Para qué quieres saberlo, querido mÃo…?
—Porque mi padre me encargó que cuidase de mamá y de mis hermanitos, y deseo hacerlo, pero no sé cómo.
—Ese encargo fue para cuando seas mayor.
—Bueno, pero deseo empezar cuanto antes. Quiero ayudar a mi familia. Otros niños pequeños ganan algo.
—Bien; pues recógeme hojas secas de maÃz para llenar un colchón. Te pagaré un dólar por ese trabajo.
—Me parece demasiado. Es trabajo que puedo hacer en un dÃa. Usted sólo debe pagarme lo justo.
—Bien; no te daré un céntimo de más; cuando acabes esa tarea, te daré otra —dijo tÃa Jo emocionada por el deseo noble de aquel pequeñuelo, y por su recto sentido de la justicia, semejante al de su digno padre.