Hombrecitos
Hombrecitos —No me gustarÃa hacer tortas de agraz. DesearÃa saber si las hizo como hago yo las de fresa —preguntó Daisy, muy intrigada en todo lo referente a cocina.
—¡Chist! —exclamó Nat, colocándole una castaña grande en la boca, para imponerle silencio.
—Cuando estuvieron hechas las tortas, la señora de Grane las colocó en la despensa, sin decir nada, porque querÃa sorprender a los niños a la hora del té. En el momento oportuno, cuando todos estaban sentados a la mesa, fue por el obsequio, pero volvió muy disgustada. ¿Qué dirán que habÃa ocurrido?
—¡Que alguien se las llevó! —contestó Ned.
—No, señor; las tortas estaban allÃ; pero alguien les habÃa quitado la corteza superior, habÃan comido todo el agraz, y volvieron a dejarlas tapaditas.
—¡Qué acción tan fea! —dijo Nan mirando a Tommy, como dándole a entender que él habrÃa hecho lo mismo.