Hombrecitos
Hombrecitos —Bueno; me someto. ¿Soy el primer ratón que ha caÃdo en la trampa?
Los muchachos le contaron que Silas habÃa sido la primera vÃctima.
—¿De qué clase quieren el cuento…?
—De niños.
—Y que haya en él alguna fiesta —indicó Daisy.
—Y algo bueno que comer —añadió Zampabollos.
—Bien; les contaré una historia que escribió una bondadosa anciana. El relato les agradará, porque en él se habla de niños y de «algo bueno que comer».
—¿Cómo se titula el cuento? —dijo Medio-Brooke.
—«El niño sospechoso».
Nat levantó la cabeza, como dándose por aludido. TÃa Jo habló asÃ:
—La señora de Grane tenÃa una escuela para niños en un pueblecito muy tranquilo. En la casa habÃa seis internos, y de la ciudad acudÃan cuatro o seis externos. Entre los internos habÃa uno llamado Lewis White, que no era malo; pecaba de tÃmido, y solÃa de vez en cuando soltar alguna mentirita. Cierto dÃa un vecino regaló a la maestra una cestita de agraz, que se empleó en hacer una docena de tortas chicas.