Hombrecitos
Hombrecitos »Pues, señor, hágase éste y cuento, como que ésta era una madre, y esta madre tenÃa un millón de niños, entre este millón de niños habÃa un nene muy chiquitÃn y muy mono. Y a este nene muy chiquitÃn y muy mono le dijo un dÃa la madre: 'Que no salgas a jugar al patio’. Pero en cuanto la madre se fue, el nene salió al patio, empezó a jugar con la bomba del agua, cayó al pozo y se ahogó…».
—Y ¿qué más? —preguntó Franz.
—Y ¿qué hizo la madre cuando el niño se cayó al pozo? —interrogó tÃa Jo.
—Pues la madre fue y sacó al niño del pozo con la misma bomba de sacar agua, lo envolvió en un periódico, y lo puso a secar para guardarlo para semilla y sembrar niños.
Ruidosas carcajadas acogieron aquella conclusión. TÃa Jo acarició al niño, y le dijo:
—Hijito, has heredado de tu madre la facultad de cuentista. ¡La gloria te espera!
—El cuento me ha salido bonito. ¿Puedo quedarme aquà un rato? —preguntó Rob, orgulloso del éxito logrado.
—Puedes estar hasta que te hayas comido estas cuatro castañas —contestó la madre, confiando en que el chico se las comerÃa en el acto.