Hombrecitos
Hombrecitos —TÃa Jo, deberÃa usted contarnos otro cuento, mientras Rob se come las castañas —insinuó Medio-Brooke.
—Sólo me acuerdo del de «la leñera».
—¡Muy bien! Pues empiece cuanto antes.
—James Snow y su madre vivÃan en una casita, en New Hampshire…
»Eran pobres, el muchacho tenÃa que trabajar para sostener a su madre, pero amaba el estudio tanto como odiaba el trabajo, y se pasaba los dÃas enteros sentado, leyendo libros.
»Bueno; pues aunque James no era egoÃsta, dejaba que su madre trabajase para comprarle libros. En otoño el muchacho quiso ir a la escuela, y fue a visitar al señor cura, para ver si éste podÃa ayudarle, proporcionándole vestidos y libros.
»El señor cura, que estaba enterado de todo, creÃa que un niño que se olvida de su madre no puede ser útil en una escuela, pero, ante las súplicas de James, le dijo asÃ:
»—Me encargo de facilitarte libros y ropa, con una condición: la de que tú solo cuides de tener, durante todo el invierno, llena de leña la leñera de la casa de tu madre. Si faltas a esa obligación, se acaba la escuela.
»James, viendo y pensando que era muy fácil cumplir tal compromiso, aceptó en el acto.