Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO 21

Esta fiesta nacional se celebra en Plumfield con sujeción estricta a la antigua usanza. Los días que precedían a la solemnidad, las niñas ayudaban a tía Jo y Asia en la cocina, haciendo pasteles, frutas de sartén y muchas otras cosas.

Este año se proyectaba hacer algo más que lo acostumbrado; las niñas subían y bajaban sin descanso; los muchachos no cesaban de ir de la escuela al granero, y viceversa; el ruido era ensordecedor. Recogíanse cintas viejas y trapos de colores; por los suelos, veíanse recortes de cartón y de papel dorado, paja, algodón, franelas, etc. Ned, en su taller, construía misteriosas máquinas. Medio-Brooke y Tommy se pasaban el día rezando entre dientes, como si estuviesen aprendiendo una lección difícil. Del dormitorio de los mayores surgían voces alegres; del cuarto de los chiquitines se escapaban sonoras risas. Papá Bhaer parecía preocupado por la desaparición de la monumental calabaza cosechada por Rob. La calabaza había sido triunfalmente bajada a la cocina; después, aparecieron una docena de pasteles, en los cuales no se había invertido ni la cuarta parte de la enorme hortaliza. ¿Dónde estaba el resto…? Había desaparecido, y Rob no se mostraba disgustado, sonriendo y diciéndole a su padre:

—Ten paciencia. Ya se verá.

La gracia consistía en sorprender a papá Bhaer, sin permitirle enterarse de nada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker