Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Entonces, dame vestidos hermosos —replicó Cenicienta, procurando quitarse el traje gris.

—No; no es eso; debes decir: «¿Cómo voy a ir al baile con estos andrajos?» —observó Nan, con la misma voz.

—¡Tienes razón! ¡Ya no me acordaba! —contestó la Princesita, repitiendo tranquilamente la frase del hada.

—Yo cambiaré tus andrajos por un magnífico vestido, como premio por lo buena que eres —exclamó el hada, con énfasis, y quitándole el harapiento traje, la mostró ataviada con vistosísimo vestido.

La Princesita realmente estaba seductora; su mamá la había engalanado con un soberbio vestido de baile, todo de seda de color de rosa, con larguísima cola. El hada le puso una corona de plumas blancas y claveles y le dio unos zapatitos de plata (o sea de becerro, forrado con papel metálico). Cenicienta avanzó hacia el público y preguntó:

—¿Verdad que estoy bonita…?

Lo estaba. A duras penas logró recordar su papel y decir:

—Pero, hada, ¡si no «teno toche»!

—¡Aquí está! —murmuró el hada, agitando con tal ímpetu la varita que por poco deja sin corona a su protegida.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker