Hombrecitos
Hombrecitos —Sembré habas para el ganado, porque es cosecha fácil de recolectar.
Nat rompió a reÃr; Tommy se echó el sombrero hacia atrás, se metió las manos en los bolsillos y dijo, lenta y gravemente, imitando, sin proponérselo, a Silas, el jardinero de la casa:
—Mira, no te rÃas; las habas son mucho más fáciles de cultivar que los cereales o que las papas. El año pasado sembré melones, pero los insectos se comÃan los frutos sin dejarlos madurar y sólo coseché una hermosa sandÃa y dos meloncitos almizcleños.
—Veo que los cereales están muy crecidos.
—SÃ, pero exigen muchÃsimos cuidados. Las habas crecen en cinco o seis semanas y maduran muy pronto. Yo las he sembrado porque me anticipé a decirlo. Zampabollos querÃa sembrarlas también, y ha tenido que contentarse con sembrar arvejas; éstas ofrecen el inconveniente de requerir frecuentes y esmeradas limpiezas, y asà tendrá que hacerlo su sembrador, que es aficionadÃsimo a comer arvejas.
—¿Tendré yo un jardÃn mÃo? —preguntó Nat.
—Ya lo creo que lo tendrás —contestó desde abajo el señor Bhaer, que regresaba de su paseo y venÃa a buscar a los niños, pues invariablemente paseaba todos los dÃas un rato con cada uno de los discÃpulos. Al encontrarse con ellos aprovechó la ocasión para comenzar a planificar la semana entrante.