Hombrecitos
Hombrecitos —No lo sé, me lo dijo abuelito. ArrigorÃas es una fábula, o sea una historia que quiere significar algo. Mi libro Historia sin fines arrigorÃa porque el niño en ella es un alma… ¿Verdad, tÃa? —dijo Medio-Brooke.
—SÃ, hijo mÃo, y estoy segura de que lo que tu tÃo les está contando es una alegorÃa; presta atención a lo que significa.
Tranquilizóse Medio-Brooke, y el narrador prosiguió:
—El jardinero cedió una docena de pequeñas parcelas a uno de sus criados, y le encargó que las cuidase lo mejor que supiera, y que estudiase lo que en ella se podÃa sembrar. El criado no era rico, ni sabio, ni muy bueno, pero debÃa mucha gratitud a su señor. Alegremente recibió las parcelas y puso manos a la obra; las habÃa de todas formas y tamaños; unas tenÃan buena tierra, otras eran muy pedregosas, y todas estaban necesitadÃsimas de cuidado, porque en la tierra fértil se desarrollaban con rapidez las malas hierbas, y en la tierra estéril abundaban los guijarros.
—¿HabÃa algo más que hierbas malas y piedras? —insinuó Nat, olvidando su timidez.