Hombrecitos
Hombrecitos —Lo has adivinado. Ahora cada cual va a decirme lo que debo sembrar para conseguir una buena cosecha en mis doce, no, en mis trece finquitas —habló el señor Bhaer, corrigiéndose en el número al mirar a Nat.
—En nosotros no puedes sembrar trigo, ni habas, ni arvejas, a menos que quieras que comamos mucho y engordemos —indicó Zampabollos, regocijado con la idea expresada.
—No se trata de eso. Se trata de sembrar cosas que nos hagan buenos, y de arrancarnos las malas hierbas, que son los defectos —afirmó Medio-Brooke, que era el que lideraba estas conversaciones, a las cuales era aficionadÃsimo.
—Justamente. Cada uno de ustedes debe pensar en lo que más necesita, y decÃrmelo, yo lo ayudaré a que lo logre; mas para ello tienen que estar dispuestos a hacer cuanto puedan, porque de otro modo se volverán, como el melonar de Tommy, todo hojas y ningún fruto. Comenzaré las preguntas por los mayores, y empiezo preguntándole a mamá Bhaer qué sembrará en su tierra; porque todos somos cuadros del jardÃn y todos, si amamos a Nuestro Señor, podemos obtener para El ricas cosechas.
—Consagraré mi campo a sembrar y a recolectar paciencia, que es lo que más falta me hace —contestó la tÃa Jo.