Hombrecitos
Hombrecitos Daisy oyó un rumor extraño, y luego un chirrido, y después un borboteo, como si estuviera hirviendo una olla. Los ruidos salían de detrás de una cortina corrida ante el espacioso hueco de la ventana. Daisy la descorrió, lanzó un «¡oh!» jubilosísimo y se quedó arrobada, contemplando con deleite… ¿Qué creerán ustedes que se quedó contemplando…?