Hombrecitos
Hombrecitos —Lava y pon en su sitio todos los utensilios que has manejado; como las buenas cocineras. Después, limpia las verduras y las papas…
—No hay más que una papa.
—Córtala en cuatro, para que quepa en la olla y ten los pedazos en agua frÃa hasta el momento de cocerlos.
—¿Echo también las verduras en remojo…?
—No; lávalas y córtalas y ponlas a secar junto a la plancha del horno.
En aquel instante, oyóse que alguien empujaba y arañaba la puerta; la cocinerita corrió a abrir y se encontró con Kit, que llegaba con una cestita cerrada sujeta entre los dientes.
—¡Este es el criado del carnicero! —gritó alegremente Daisy, descargando al perro; el animalito gruñó esperando que le diesen de comer, porque a veces solÃa llevar de aquel modo su pitanza; luego, al verse chasqueado, se marchó gruñendo y ladrando para demostrar su disgusto.
La cestita contenÃa: dos filetes de carne, una pera cocida, un pastelito y una esquela, en la cual decÃa: «Almuerzo para la nueva cocinerita, por si se le estropean sus guisos».