Mujercitas
Mujercitas Están todas insoportables. Propondré a Laurie ir a patinar. Él es amable y está siempre de buen humor. Su compañÃa me animará, estoy segura, se dijo Jo, y a los pocos minutos se marchó.
Amy oyó el ruido de los patines, miró hacia fuera y exclamó irritada:
—¡Vaya! HabÃa prometido llevarme con ella la próxima vez que saliese a patinar porque podrÃa ser la última ocasión en este invierno. Pero cualquiera le recuerda su promesa a esa gruñona.
—No hables asÃ; lo que hiciste estuvo muy mal y le costará perdonar la pérdida de su preciado libro, pero tal vez hoy lo haga, si buscas un buen momento —apuntó Meg—. Ve tras ellos, no digas nada hasta que veas que la compañÃa de Laurie ha puesto a Jo de mejor humor. Entonces acércate a ella y dale un beso o ten algún gesto de cariño por el estilo. Estoy segura de que se reconciliará contigo y lo hará de corazón.
—Lo intentaré —dijo Amy, a la que el consejo le venÃa de perlas. Se preparó a toda prisa y siguió los pasos de los dos amigos, que habÃan llegado a lo alto de la colina y acababan de desaparecer de la vista.