Mujercitas
Mujercitas Una vez encendido el fuego, puso agua a hervir y decidió ir al mercado. El paseo le devolvió el buen humor; regresó a casa satisfecha por haber obtenido buenos precios, después de comprar una langosta pequeña, unos espárragos viejos y dos cajas de fresas verdes. Cuando llegó, el fogón estaba al rojo vivo. Hannah había dejado masa de pan reposando, Meg la había puesto a fermentar y se había olvidado de vigilarla. Meg estaba en la sala, charlando con Sallie Gardiner, cuando la puerta se abrió y apareció una figura manchada de harina, con el rostro encendido y el cabello alborotado, que preguntó con tono áspero:
—Dime, ¿cuando el pan se sale del recipiente quiere decir que ya ha fermentado lo suficiente?