Mujercitas
Mujercitas —¡Muy bien! Entonces, estoy contenta con el experimento y supongo que no será preciso repetirlo; pero tampoco caigáis en el extremo contrario y trabajéis como esclavas. Dedicad unas horas al trabajo, y otras al descanso y la diversión. Demostrad que conocéis el valor del tiempo y sabéis emplearlo adecuadamente. AsÃ, disfrutaréis de la juventud, no tendréis nada de qué arrepentiros en la vejez y comprenderéis que la vida puede ser un verdadero éxito aun siendo pobres.
—Lo tendremos presente, mamá. —Y asà fue.
