Mujercitas
Mujercitas —Probemos —dijo Jo, a la que le encantaba probar cosas nuevas.
La señorita Kate, el señor Brooke, Meg y Ned se excusaron, pero Fred, Sallie, Jo y Laurie juntaron las manos y contaron. Laurie fue el primero en tener que contestar.
—¿Quiénes son tus héroes? —preguntó Jo.
—Mi abuelo y Napoleón.
—¿Qué dama te parece más hermosa? —preguntó Sallie.
—Margaret.
—¿A cuál prefieres? —inquirió Fred.
—A Jo, por supuesto.
—¡Qué preguntas más tontas! —exclamó Jo, y se encogió de hombros con desdén al ver que todos reÃan por el tono decidido de Laurie.
—Probemos otra vez. El juego de la verdad no está mal —opinó Fred.
—Para usted es de lo más adecuado —musitó Jo molesta.
En ese segundo turno, le tocó a ella contestar.
—¿Cuál es su peor defecto? —preguntó Fred para poner a prueba la virtud de Jo, de la que él carecÃa.
—Mi mal pronto.
—¿Qué es lo que más deseas? —preguntó Laurie.