Mujercitas
Mujercitas —Se lo agradezco, es muy amable —dijo el señor Brooke, nuevamente animado; pero, antes de que pudiese terminar la frase, Ned llegó montado en un viejo caballo para lucir sus dotes de jinete ante las jóvenes, y ya no tuvieron ocasión de charlar a solas en lo que restó del dÃa.
—¿No te gusta montar? —le preguntó Grace a Amy mientras descansaban después de una carrera por el campo, organizada por Ned.
—Me encanta. Mi hermana Meg solÃa montar cuando papá era rico, pero ahora ya no tenemos caballos y hemos de conformarnos con Manzano —explicó Amy entre risas.
—¿Qué es Manzano?, ¿un burro? —preguntó Grace, picada por la curiosidad.

—Verás, a Jo le encantan los caballos, al igual que a mÃ, pero solo nos queda una vieja silla de montar y ningún caballo. En el jardÃn hay un manzano que tiene una rama baja, asà que le colocamos la silla, sujetamos las riendas y nos turnamos para imaginar que vamos cabalgando.
—¡Qué divertido! —Grace se echó a reÃr—. En casa tengo un poni y paseo en él por el parque casi a diario, con Fred y Kate. Es muy agradable, porque siempre me encuentro con amigas mÃas y la alameda está llena de damas y caballeros.