Mujercitas
Mujercitas —Eso es lo que me preocupa —repuso Meg—. Creo que deberÃamos decirle que Beth está muy enferma, pero Hannah opina lo contrario; dice que mamá no puede dejar solo a papá y que, de informarles, solo conseguirÃamos que se angustiasen. La enfermedad de Beth no durará demasiado y Hannah dice saber cómo tratarla. Mamá nos dijo que le hiciésemos caso en todo, y asà lo haremos, pero no me parece buena idea.
—Yo tampoco sé qué decir; ¿por qué no le preguntas a mi abuelo una vez que el médico haya visto a Beth?
—Eso haremos. Jo, ve a buscar al doctor Bangs de inmediato —ordenó Meg—. No podemos tomar ninguna decisión hasta conocer su diagnóstico.
—Jo, quédate donde estás. Yo soy el chico de los recados de esta casa —dijo Laurie al tiempo que se ponÃa el sombrero.
—Pero supongo que tendrás trabajo —observó Meg.
—No, hoy no tengo nada que estudiar.
—¿Estudias en vacaciones? —preguntó Jo.
—Sigo el buen ejemplo de mis vecinas —respondió Laurie mientras salÃa de la habitación a toda prisa.
—Tengo muchas esperanzas puestas en mi chico —comentó Jo, con una sonrisa, al verle saltar la valla como si volase.