Mujercitas
Mujercitas —Me consta que se las dejará a usted y a sus hermanas. Madame confÃa en mà y me nombró testigo de su testamento, por eso lo sé —susurró Esther con una sonrisa.
—¡Qué bien! Aunque preferirÃa que nos las dejara usar ahora. Esperar no es mi fuerte —dijo Amy echando un último vistazo a los diamantes.
—Son demasiado jóvenes para usar joyas. La primera que tenga novio se llevará las perlas, asà lo ha dejado escrito madame. Y me parece, mademoiselle, que la señora le regalará el pequeño anillo de turquesa cuando se marche en premio a su actitud y sus buenos modales.
—¿Eso crees? ¡Oh, seré como un corderito! ¡HarÃa lo que fuese por ese anillo! Es mucho más bonito que el que lleva Kitty Bryant. Después de todo, me cae bien la tÃa March.
Entusiasmada, Amy se probó el anillo azul y se mostró decidida a obtenerlo.