Mujercitas
Mujercitas —Ella verá los de él en la forma en que la mirará con esos hermosos ojos de los que tanto me habla y, entonces, estará perdida. Tiene el corazón blando y se derretirá como mantequilla bajo el sol si alguien la mira con amor. LeÃa más las cortas notas que él mandaba que tus cartas y me pellizcaba si yo lo mencionaba ante los demás. A Meg le gustan sus ojos y no me cabe duda de que se enamorará de él, y entonces se acabarán la paz, la diversión y los buenos ratos que pasamos juntas. ¡Lo veo venir! Irán por la casa como dos enamorados y tendremos que irlos esquivando; Meg no pensará en otra cosa y ya no querrá hacer nada conmigo; Brooke conseguirá hacerse rico de alguna manera, se la llevará y quedará un hueco en la casa; me destrozará el corazón y todo será de lo más desagradable. ¡Pobre de mÃ! ¿Por qué no habremos nacido todas hombres? ¡Entonces no tendrÃamos de qué preocuparnos!
Jo apoyó la cara en las rodillas en actitud desconsolada y cerró el puño pensando en lo poco que le gustaba John. La señora March suspiró y Jo levantó la mirada con cierto alivio.
—Mamá, ¿a ti tampoco te gusta? Me alegro. Dile que se ocupe de sus asuntos y no le menciones nada a Meg. Asà podremos seguir viviendo felices y juntas como hasta ahora.