Mujercitas
Mujercitas —He hecho mal en suspirar. No hay nada malo en que cada una, llegado el momento, cree su propio hogar; es lo natural. Pero quiero conservar a mis hijas cerca el máximo tiempo posible. Lamento que esto ocurra tan pronto, porque Meg no tiene más que diecisiete años y todavÃa habrán de pasar unos años hasta que John sea capaz de ofrecerle un hogar en condiciones. Tu padre y yo pensamos que no deberÃa comprometerse ni casarse antes de los veinte. Si ella y John se quieren, no tendrán inconveniente en esperar y poner a prueba su amor. Ella es muy sensata y estoy segura de que le tratará con el respeto que merece. ¡Mi hermosa y bondadosa hija! Espero que todo le vaya bien.
—¿No preferirÃas que se casara con un hombre rico? —preguntó Jo al notar que a su madre se le quebraba un poco la voz al pronunciar la última frase.