Mujercitas
Mujercitas —SÃ, se ha portado como un hijo con nosotros y le apreciamos mucho —contestó la señora March mirándola con suma ternura.
—Me alegro. Se siente muy solo. Buenas noche, mamá. Es fantástico tenerte de nuevo con nosotras —se limitó a decir Meg.
La señora March le dio un tierno beso de buenas noches y, al verla marchar, dijo, con una mezcla de satisfacción y melancolÃa:
—TodavÃa no le ama, pero pronto lo hará.
