Mujercitas
Mujercitas Cuando acudieron a la sala en respuesta a la llamada de su madre, vieron a Laurie de pie, junto a la señora March, con un aire tan compungido que se ganó el perdón de Jo de inmediato, aunque ésta no consideró oportuno mostrarse benevolente en público. Meg recibió las sinceras disculpas del muchacho y sintió un gran alivio cuando él le confirmó que el señor Brooke no estaba al corriente de la broma.
—Guardaré el secreto con mi vida, no me arrancarÃan una palabra ni torturándome. Meg, por favor, perdóname. Haré lo que sea para demostrar mi arrepentimiento —añadió, dando muestras de sentirse verdaderamente avergonzado.
—Lo intentaré, pero tu comportamiento ha sido impropio de un caballero. No imaginaba que pudieses ser tan mezquino y malintencionado, Laurie —repuso Meg, que se esforzaba por ocultar su turbación original con un aire serio y reprobador.