Mujercitas
Mujercitas —Yo le diré lo que pasará: Laurie terminará por escaparse de casa. —En el instante en que pronunció la frase, Jo lamentó haberla dicho. QuerÃa advertirle de que Laurie no soportarÃa tanto control y esperaba que eso le decidiese a ser más permisivo con él.
Al señor Laurence le mudó el semblante, se sentó de golpe y miró apesadumbrado el retrato de un apuesto joven que colgaba junto a su escritorio. Era el padre de Laurie, que se habÃa escapado de casa siendo joven y se habÃa casado a pesar de la férrea oposición del anciano. Jo supuso que su comentario le habÃa traÃdo a la mente dolorosos recuerdos y deseó haberse mordido la lengua.
—No creo que lo haga a menos que esté muy agobiado. Amenaza con irse cuando está harto de estudiar. Yo también fantaseo con escapar, sobre todo desde que me corté el cabello. Asà que si algún dÃa nos echan en falta, solo tiene que mandar buscar a dos muchachos entre los barcos que zarpen rumbo a la India.
Al ver que la joven reÃa, el señor Laurence se tranquilizó y concluyó que se trataba de una broma.