Mujercitas
Mujercitas —¡Por Dios, que alguien baje de inmediato! ¡John Brooke se está comportando de una forma horrible y a Meg le gusta!
El señor y la señora March salieron de la habitación a toda prisa. Jo se arrojó sobre la cama y, entre sollozos e insultos, puso a Beth y Amy al corriente de las terribles novedades. Las pequeñas juzgaron el asunto como un hecho más bien agradable e interesante, y Jo, viendo que no obtendrÃa consuelo de ellas, fue a refugiarse al desván para contarle sus penas a los ratones.
Nadie supo qué pasó en la sala aquella tarde, pero los allà presentes hablaron largo y tendido, y el tranquilo señor Brooke asombró a sus amigos por la elocuencia y el espÃritu con que defendió su causa, explicó sus planes y los convenció de que las cosas se hiciesen tal y como las habÃa previsto.