Mujercitas
Mujercitas —Yo no tengo ni un solo lavafrutas, pero Hannah dice que este conjunto me servirá toda la vida —dijo Meg con lógica satisfacción.
—Aquà llega el señor Toodles —exclamó Jo desde abajo, y todas fueron a dar la bienvenida a Laurie, puesto que su visita semanal era uno de los eventos más importantes en sus tranquilas vidas.
Un joven alto, de hombros anchos, pelo corto, sombrero redondo de fieltro y abrigo suelto caminaba a buen paso en dirección a la casa, saltó por encima de la valla baja sin detenerse a abrir la portezuela, fue directo hacia la señora March, con los brazos abiertos, y dijo emocionado:
—¡Aquà estoy, mamá! SÃ, todo va bien.
Estas últimas palabras las pronunció en respuesta a la mirada dulce e inquisitiva de la mujer. En los bellos ojos del joven habÃa tanta franqueza que la breve ceremonia terminó como de costumbre, con un beso maternal.
—Para la señora de John Brooke, junto con mi felicitación y mis mejores deseos. ¡Dios te bendiga, Beth! ¡Jo, verte es todo un espectáculo! Amy, estás demasiado bonita para seguir soltera.