Mujercitas
Mujercitas —Me alegro de que no le invitases en esta ocasión, mamá —exclamó Jo mirándose las botas—. Pero organizaremos otra representación a la que sà podrá venir. Tal vez incluso quiera actuar; eso serÃa fantástico, ¿no os parece?
—Es la primera vez que alguien me regala flores, ¡qué hermosas son! —exclamó Meg observando el ramo con gran interés.
—SÃ, son preciosas pero para mà no hay nada como las rosas de Beth —afirmó la señora March mientras olÃa la flor medio marchita que llevaba puesta desde la mañana.
Beth abrazó a su madre y murmuró tiernamente:
—¡Ojalá pudiera enviarle un ramo a papá! Me temo que él no estará pasando una Navidad tan feliz como nosotras.
