Mujercitas
Mujercitas 
—¡Jo! ¡Jo! ¿Dónde estás? —gritó Meg al pie de la escalera que conducÃa al desván.
—¡Aquà estoy! —contestó una voz ronca desde lo alto.
Meg subió corriendo y encontró a su hermana comiendo manzanas mientras leÃa The Heir of Redcliffe con lágrimas en los ojos, envuelta en una bufanda de lana y acurrucada en un viejo sillón de tres patas junto a una ventana por la que entraba el sol. Era el refugio preferido de Jo; el lugar al que acudÃa con media docena de manzanas rojas y un buen libro para disfrutar de un rato de tranquilidad en compañÃa de un ratoncito que vivÃa allà y no se asustaba al verla. Al aparecer Meg, Scrabble, el ratoncito, corrió a esconderse en su agujero. Jo se secó las lágrimas con la mano y miró a su hermana dispuesta a escuchar lo que tuviese que decirle.
—¡Mira! ¡Qué emoción! ¡Una invitación de la señora Gardiner para la fiesta de mañana por la noche! —exclamó Meg, quien blandió la preciada nota y luego procedió a leerla en voz alta con alegrÃa infantil—. «La señora Gardiner se complace en invitar a las señoritas Margaret y Josephine March al baile que ofrecerá en la noche de Fin de Año». A Marmee le parece estupendo que vayamos. Pero ¿qué nos pondremos?
