Mujercitas
Mujercitas —Tú puedes hacer cosas mejores, Jo. Aspira a lo más alto y no pienses en el dinero.
—Pues yo creo que el dinero es lo mejor de todo. ¿Qué vas a hacer con semejante fortuna? —preguntó Amy contemplando el mágico fragmento de papel con sumo respeto.
—Invitaré a mamá y a Beth a pasar un par de meses junto al mar —contestó Jo sin pensarlo dos veces.
—¡Oh, qué generosidad! Pero no puedo aceptar, querida, serÃa demasiado egoÃsta por mi parte —exclamó Beth, que habÃa dado palmas de alegrÃa e inspirado hondo, como si le llegase ya el olor de la fresca brisa del océano, pero que enseguida rechazó el cheque que su hermana le tendÃa.
—Insisto en que debéis ir, he puesto todo mi empeño en ello. Ésa es la razón por la que probé suerte y la razón por la que he triunfado. Cuando me mueve un afán egoÃsta, nunca logro nada, pero al esforzarme por ti lo he conseguido, ¿lo ves? Además, mamá necesita un cambio de aires y no te dejará sola, asà que debes acompañarla. Me encantará verte volver, sonrosada y con cara saludable. ¡Viva la doctora Jo, que cura a todos sus pacientes!