Mujercitas
Mujercitas —Por supuesto que les gustará, están acostumbrados; cumpla con su deber de inmediato, señor —ordenó Jo para evitar que el joven se librase.
Laurie hizo una mueca y, obediente, dio a cada niño un besito en la mejilla con tal reparo que todos se echaron a reÃr y los crÃos se pusieron a llorar.
—¿Lo ves? ¡SabÃa que no les gustarÃa! FÃjate, el niño se ha puesto a dar patadas y puñetazos como un auténtico hombrecito. ¡Eh, pequeño Brooke, métete con los de tu tamaño! —exclamó Laurie, divertido, al ver cómo el puñito trataba en vano de darle en el rostro.
—El niño se llamará John Laurence y la niña, Margaret, como su madre y como su abuela. La llamaremos Daisy para que no haya dos Megs en casa y supongo que al chico le llamaremos Jack, salvo que se nos ocurra un diminutivo mejor —explicó Amy con el interés propio de una tÃa.
—Podéis ponerle Demijohn y yo le llamaré Demi, para abreviar —elijo Laurie.
—Daisy y Demi… ¡Es perfecto! SabÃa que Teddy encontrarÃa una buena solución —exclamó Jo dando una palmada.
Y, en verdad, Teddy la encontró, porque a partir de ese momento los niños pasaron a llamarse Daisy y Demi.