Mujercitas
Mujercitas —¿A que es la mejor broma de la temporada? No te he avisado porque querÃa darte una sorpresa, y estoy encantada de haberlo conseguido —dijo Jo cuando recuperó el aliento.
—Me he quedado patidifuso. ¡Qué divertido! ¿Son niños los dos? ¿Cómo los vais a llamar? Déjame que les eche un vistazo ahora. Jo, ayúdame, porque uno ya es demasiado para mÃ, ¡imagÃnate dos! —Laurie miró a los dos recién nacidos como si fuese un perro de Terranova, grande y benevolente, contemplando a dos gatitos.
—Niño y niña. ¿A que son preciosos? —dijo el orgulloso papá sonriendo mientras contemplaba a las dos criaturas, que tenÃan el rostro enrojecido y parecÃan ángeles sin alas.
—Son los crÃos más guapos que he visto nunca. ¿Cuál es cuál? —preguntó Laurie, muy inclinado para observar a los pequeños prodigios.
—Amy ha puesto un lazo azul al niño y otro rosa a la niña, como hacen en Francia; asà es más fácil identificarlos. Además, uno tiene los ojos azules y el otro, marrones. Dales un beso, tÃo Teddy —dijo Jo con sorna.
—Me temo que no les gustará —repaso Laurie con una timidez poco habitual en él.