Mujercitas
Mujercitas Las jóvenes recibieron la entusiasta bienvenida de tres muchachos y varios niños, por lo que su ánimo mejoró de inmediato. Amy se dedicó a charlar con el señor Tudor, cuya esposa se encontraba a su vez de visita en otra casa, y Jo entretuvo a los más jóvenes, lo que supuso un cambio muy grato para ella. Escuchó con sumo interés sus experiencias en la universidad, acarició a varios caniches sin protestar, estuvo de acuerdo en que «Tom Brown era un tipo fetén», a pesar de lo poco elegante de la expresión, y cuando uno de los niños dijo que quería mostrarle la casa de su tortuga, accedió con una prontitud que hizo sonreír a la madre, que llegó en ese instante y fue inmediatamente despeinada por los efusivos abrazos de sus hijos, quienes crearon una coiffure que la mujer no habría cambiado por la de la más inspirada peluquera francesa.