Mujercitas
Mujercitas —¡Qué bien suena! Déjeme pensar… Ha dicho «¿Cómo se llama la joven de los zapatos bonitos?», ¿verdad?
—Oui, mademoiselle.
—Es mi hermana Margaret, pero ¡eso ya lo sabÃa! ¿Le parece guapa?
—SÃ, me recuerda a las jóvenes alemanas. Su aspecto es juvenil y sereno, y baila como una dama.
Jo resplandecÃa de felicidad al oÃr a un joven alabar de ese modo a su hermana y trató de memorizar cada palabra para transmitÃrselas a Meg. Desde su escondite, contemplaron la fiesta, hicieron comentarios y crÃticas y charlaron como dos viejos amigos. Laurie no tardó en superar su timidez, porque la actitud masculina de Jo le divertÃa y le hacÃa sentirse cómodo, y ella volvÃa a ser la alegre criatura de siempre ahora que se habÃa olvidado de su vestido y nadie le arqueaba las cejas. El joven Laurence le caÃa cada vez mejor. Lo estudió bien para poder describÃrselo a sus hermanas; como no tenÃan ningún hermano, y muy pocos primos, los muchachos eran criaturas prácticamente desconocidas para ellas.
Cabello negro y rizado, piel canela, ojos grandes y negros, nariz larga, buena dentadura, manos y pies pequeños, tan alto como yo; muy amable para ser un chico y realmente divertido. ¿Qué edad tendrá?