Mujercitas
Mujercitas —Me temo que sÃ, madre. No me ha comentado nada, pero me mira mucho. Creo que es preferible que me marche antes de que esto vaya a más.
—Estoy de acuerdo contigo. Veré qué puedo hacer para que vayas.
Jo se sintió aliviada y, tras unos segundos en silencio, comentó con una sonrisa:
—Creo que la señora Moffat se quedarÃa maravillada si supiese cómo tomas las decisiones. Estoy segura de que le alegrarÃa que Annie aún estuviese disponible para Laurie.
—Jo, aunque no tomemos las mismas decisiones, todas las madres queremos lo mismo, que nuestros hijos sean felices. Meg lo es, y yo me alegro de que haya acertado. En cuanto a ti, prefiero dejar que disfrutes de tu libertad hasta que te canses de ella, porque solo entonces descubrirás que existe algo mucho más dulce. En estos momentos, Amy es mi mayor preocupación pero, como es una muchacha sensata, estoy segura de que sabrá lo que debe hacer. Respecto a Beth, mi única esperanza es que se recupere fÃsicamente. Por cierto, parece más animada que dÃas atrás. ¿Has hablado con ella?
—SÃ. Admitió que algo la preocupaba y prometió contármelo pronto. No insistà porque creo que sé de qué se trata. —Y Jo contó a su madre sus sospechas.