Mujercitas
Mujercitas —Entonces, ¿tú no le quieres del mismo modo en el que es evidente que él empieza a interesarse por ti? —La señora March parecÃa nerviosa mientras formulaba la pregunta.
—¡No, por Dios! Le quiero como le he querido siempre y me siento muy orgullosa de él, pero pensar en nada más está fuera de lugar.
—Me alegra oÃrte decir eso, Jo.
—¿Por qué?
—Porque no creo que estéis hechos el uno para el otro, querida. Como amigos, os lleváis muy bien y, aunque discutÃs con frecuencia, hacéis las paces enseguida, pero creo que si trataseis de ser una pareja no funcionarÃa. Os parecéis mucho y ambos valoráis demasiado la libertad (por no hablar de vuestra personalidad fuerte y apasionada) para que podáis ser felices juntos. Para que una relación prospere hacen falta una paciencia y templanza infinitas, además de amor.
—Yo también sentÃa eso, pero no lo sabÃa expresar. Me alegro que pienses que solo está empezando a interesarse por mÃ. Me entristecerÃa mucho hacerle infeliz, pero no puedo enamorarme de un hombre solo por gratitud, ¿verdad?
—¿Estás segura de sus sentimientos hacia ti?
Jo se puso aún más colorada y contestó con esa mezcla de orgullo, alegrÃa y dolor que suelen sentir las jovencitas cuando hablan de un primer amor: