Mujercitas
Mujercitas —No, me refiero a mi chico. Sé buena con él, ¿de acuerdo?
—Por supuesto, asà lo haré. Pero sabes que yo no podré sustituirte. Te echará mucho de menos.
—Estará bien. Recuerda que confÃo en ti para que le incordies, le mimes y le llames al orden en mi nombre.
—Lo haré lo mejor que pueda —prometió Beth, que se preguntaba por qué la miraba su hermana de un modo tan extraño.
Cuando Laurie fue a despedirse, se acercó al oÃdo de Jo y le susurró:
—No servirá de nada, Jo. Estaré pendiente de ti. Mira bien lo que haces o iré a buscarte y te traeré de nuevo a casa.