Mujercitas

Mujercitas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora Kirke me preguntó si pensaba bajar a las cinco para cenar con ellos y, como echaba de menos el calor del hogar, me pareció buena idea, porque me permitiría conocer a las personas con las que comparto techo. Me arreglé y, aunque procuré ocultarme tras la señora Kirke, como ella es baja, y yo alta, mis esfuerzos por no llamar demasiado la atención se vieron condenados al fracaso. Me indicó que me sentara junto a ella, y cuando perdí un poco la vergüenza que me había hecho sonrojarme, encontré el coraje suficiente para mirar alrededor. La mesa, que era larga, estaba llena, y todos parecían más interesados por la comida que por cualquier otra cosa, en especial los caballeros, que desaparecían sin dejar rastro en cuanto terminaban de ingerir los alimentos. Entre los comensales había hombres jóvenes absortos en sus pensamientos, parejas jóvenes muy pendientes el uno del otro, damas casadas volcadas en sus hijos y caballeros maduros que solo hablaban de política. No sentí que tuviese nada que ver con ninguno, excepción hecha de una solterona de rostro dulce que parecía interesante.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker