Mujercitas
Mujercitas Se convenció de que no había mal en ello, puesto que se había hecho el sincero propósito de no escribir nada de lo que pudiese avergonzarse y, cuando le remordía la conciencia, la callaba pensando en lo dichoso que sería el momento en que mostrase a los suyos lo que había ganado y riesen del secreto tan bien guardado.