Mujercitas

Mujercitas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mientras la revolución interior continuaba, la vida real seguía tan llena de trabajo y vacía de acontecimientos como de costumbre. Y nadie, excepción hecha del profesor Bhaer, se percataba de que, a ratos, Jo parecía seria o triste. Él la observaba sin que ella se diese cuenta, para ver si su reprimenda había surtido efecto. La joven había pasado la prueba y él se sentía satisfecho porque, aunque ninguno de los dos comentó nada, sabía que Jo había dejado de escribir. Lo adivinó no solo por el hecho de que su dedo índice ya no estaba manchado de tinta, sino porque ahora se quedaba abajo después de la cena, no había vuelto a coincidir con ella en las redacciones de los periódicos y estudiaba con tenaz paciencia, lo que indicaba sin lugar a duda que había accedido a emplear su mente en asuntos, si no más gratos, cuando menos más útiles.

Él la ayudaba de muchas maneras, con lo que demostró ser un auténtico amigo, y Jo estaba feliz. Mientras la pluma descansaba, ella aprendía mucho más que alemán y sentaba las bases para su propia historia romántica.

Pasó un invierno muy agradable y no dejó la casa de la señora Kirke hasta el mes de junio. Cuando el día de su partida se acercaba, todo el mundo se entristeció.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker