Mujercitas
Mujercitas John rió y la miró durante unos segundos, mientras ella colocaba en el gorro un arreglo de tul y flores con un interés que su arenga no habÃa conseguido despertar. Puesto que ella finge interesarse por la polÃtica para agradarme, justo es que yo me interese por lo que ella hace, se dijo John. Asà pues, comentó:
—Qué bonito. ¿Es un bonete de mañana?

—Querido, ¡es un gorro! Es para ir a conciertos y al teatro.
—Te ruego que me perdones, es tan pequeño que lo he confundido con uno de esos tocados que usas a veces. ¿Cómo consigues que no se caigan?
—Las cintas se sujetan bajo la mandÃbula con un botón, asÃ… —Para ilustrar sus palabras, Meg se puso el gorro y miró a su esposo con una satisfacción y serenidad que la hacÃan irresistible.
—Es un gorro precioso, pero prefiero el rostro que enmarca porque ha recuperado la frescura y la belleza. —Y John besó el rostro sonriente de su esposa e hizo caso omiso del botón de rosa.
—Me alegra que te guste porque querÃa pedirte que me llevases a un concierto una de estas noches. Necesito un poco de música para entonarme. ¿Te gustarÃa?