Mujercitas

Mujercitas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De vez en cuando, le echaba un cauteloso vistazo que calmaba su ansia como el agua mitiga la sed del esforzado caminante, porque todo cuanto veía eran buenos presagios. El señor Bhaer había perdido su aire distraído y se mostraba apasionado, totalmente centrado en el momento presente, y parecía mucho más joven y apuesto que de costumbre. Curiosamente, Jo no lo comparó con Laurie, como solía hacer con los hombres a los que conocía, para detrimento de la mayoría. El señor Bhaer parecía muy inspirado, aunque las costumbres funerarias de los antiguos —el tema del que estaban hablando— no resultase precisamente muy alegre. Cuando Jo vio que Teddy se apasionaba con la conversación y su padre escuchaba con atención, sintió una gran satisfacción y se dijo: ¡Cómo disfrutaría pudiendo hablar cada día con un hombre como éste! Por último, el señor Bhaer vestía un traje negro que le daba el aspecto de un auténtico caballero. Se había recortado la poblada barba y llevaba el cabello muy bien peinado, aunque no le duró mucho, ya que, con la pasión de la charla, se lo alborotó y volvió a tener el divertido aspecto de costumbre, que Jo prefería porque pensaba que le favorecía mucho más. ¡Pobre Jo! Allí sentada, tricotando, no dejaba de alabar a aquel hombre sencillo y no había detalle que se le escapase, ni siquiera el hecho de que el señor Bhaer llevaba gemelos de oro en sus inmaculados puños.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker