Ocho primos
Ocho primos EL SACRIFICIO DE ROSA
CIERTAMENTE hubieron regocijos en la Isla de los Campbell al día siguiente, tal como predijo Charlie, y Rosa participó de todos ellos con la firme determinación de aprovechar al máximo los minutos disponibles. Disfrutaron de un desayuno alegre, una expedición de pesca que tuvo gran éxito y luego las langostas salieron a relucir en todo su esplendor, a tal punto que hasta la tía Jessie apareció vestida de franela roja. No hubo nada que el tío Alec no se sintiese deseoso de hacer en el agua, y los chicos procuraron imitarlo con todas sus fuerzas y toda su habilidad, de modo que hubieron zambullidas y proezas notables, y todos trataron de destacarse en una u otra forma.
Rosa nadó hasta internarse mucho más allá de la profundidad que le estaba permitida, vigilada por el tío Alec que la sacaba a flote si era necesario; la tía Jessie chapoteó a su gusto en los charcos poco hondos y Jamie imitaba los movimientos de una ballena a su lado; y todos los demás chicos nadaban juntos, como una bandada de flamencos aturdidos, al parecer imitando la famosa danza de «Alicia en el País de las Maravillas».
