Ocho primos
Ocho primos —Ahà estás… No bajes el pie derecho, y una. cosa: si llegas a sentirte mal del tobillo y no puedes moverte, yo estaré a tu servicio incondicional. De todos modos, es lo menos que puedo hacer, después de lo bien que te portaste conmigo.
En el acto Mac fue a llamar a Febe, y en su espÃritu la gratitud y decisión fueron tales que hasta las antiparras brillaron.