Ocho primos
Ocho primos —¡Habrá en el mundo alguna cosa que usted no sepa hacer? —le dijo, en un tono que denotaba respetuosa admiración.
—Hay una o dos en las cuales no soy bastante experto todavÃa —contestó el hombre, moviendo los ojos y riendo mientras se floreaba atravesando el paño con la aguja.
—Me gustarÃa saber cuáles son.
—El pan y los ojales.