Ocho primos

Ocho primos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Qué malos son! ¿Cómo han podido hacer eso, hoy tan luego? —dijo en tono de reproche.

—¿Que hay de malo? —preguntó Archie.

—Lo sabes tanto como yo; a tu madre no le gusta, y es un hábito malo, porque se desperdicia dinero y no hace bien ninguno.

—¡Cuentos! Todos los hombres fuman, hasta el tío Alec, a quien crees tan perfecto —protestó Charlie en su estilo burlón.

—No, no fuma. Ha dejado el vicio y yo sé por qué —gritó Rosa ansiosamente.

—Ahora que pienso, desde que volvió no lo he visto fumar. ¿Lo dejó por nosotros?

—Sí —dijo Rosa, y les repitió lo sabido en la orilla del mar durante el camping.

Archie pareció impresionadísimo y dijo con mucho brío:

—En lo que a mí concierne, no será vano su sacrificio. Me tiene sin cuidado el tabaco, de modo que puedo dejarlo con toda facilidad y lo prometo firmemente. Si fumo de cuando en cuando, lo hago sólo como distracción.

—¿Y tú? —preguntó Rosa contemplando al Príncipe, que nunca fue menos principesco que en aquel momento, pues se puso a fumar sólo por molestarla.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker