Ocho primos
Ocho primos —No, señor, es la Liga Antitabacal —dijo Charlie, mientras Rosa se juntaba con la tÃa y Archie escondÃa las dos colillas detrás del leño más grande de la estufa.
Una vez explicado el misterio, los mayores se denotaron muy satisfechos, y Rosa recibió expresiones de gratitud sincera, que le dieron la sensación de haber hecho un favor a la Patria; y esto era en realidad, pues cada niño que crece libre de hábitos perniciosos es la esperanza de que el dÃa de mañana haya un ciudadano útil más.
—Ojalá que Rosa hiciese un trato con Will y Geordie también, pues creo que esos libros son tan perjudiciales para los pequeños como los cigarros para los muchachos —dijo la tÃa Jessie, sentándose en el sofá entre los, lectores, que doblaron las piernas cortésmente para hacerle sitio.
—Yo creÃa que estaban de gran moda —dijo —,el doctor Alec, sentándose con Rosa en un sillón.