Ocho primos
Ocho primos —Lo mismo que el tabaco, pero hace daño. No dudo un solo momento que los autores de esas novelas intentan hacer bien, pero me parece que no logran su objeto, porque su lema es «Sé aprovechado y serás rico», en vez de decir: «Sé honesto y serás feliz». No juzgo a la ligera, Alec, porque he leÃdo una docena de esas historias por lo menos, y entre mucho que es atrayente para los chicos he encontrado gran cantidad de cosas condenables y cuando he preguntado, otros padres me han contestado lo mismo.
—No, mamá, no son malos. A mà me gustan un horror. Éste es bestial —exclamó Will.
—Son libros de rompe y raja y el que quiera decir que hacen daño que se me ponga delante —espetó Geordie.
—Acaban de demostrar uno de los males peores que causan, y es la forma de hablar —dijo la madre rápidamente.
—Tiene que ser asÃ, mamá. Si estos tipos hablaran bien, ¿dónde estarÃa la gracia?
—Un lustrador de calzado no precisa gramática, no precisa; y un diariero debe decir malas palabras, si no ¿adónde vamos a parar? —explicó Geordie, y ambos a un tiempo se denotaron muy dispuestos a defender a sus héroes.