Ocho primos
Ocho primos —SÃ, yo serÃa capaz, si no fuese que le tengo miedo al tÃo, porque sabe mucho más que yo y se burlara —dijo Geordie, evidentemente intrigado.
—Bah… Sabes de sobra que no podrÃas. ¿A que fingir? —exclamó Will, pasándose de pronto al bando enemigo, con gran disgusto de Geordie—. No entendemos la mitad de la jerga marÃtima y yo creo que todo eso está muy mal.
—Me gustarÃa que los chicos no me hablasen como si fuese un barco —dijo entonces Rosa, exponiendo su pequeña queja—. Viniendo de la iglesia, esta mañana, me daba el viento de frente, y Will se puso a gritar, en mitad de la calle, diciendo: «Si rizas la trinquetilla y envergas el foque balón podrás capear mejor la tormenta».
Hubieron protestas, y a unos indignó el tono de reproche y burla con que Rosa dijo estas palabras, mientras otros quisieron aclarar el sentido, pero sin llegar a nada muy práctico.